Mensaje del P. Rector Felix Zaragoza. 2
de Marzo de 2016
El titulo, aunque
suena a fantasía, solo quiere ser una imagen que de riendas sueltas a nuestra
imaginación y poder pensar, "sonando", que educación necesitan
nuestros alumnos para que estén preparados para vivir felices en su mundo que
les toca vivir. Mundo de "mañana" que nosotros desconocemos, pero que
sabemos que será distinto, ya que el nuestro de "hoy" esta
evolucionando aceleradamente.
El grito de los
estudiantes, que para muchos es lo que empuja a la reforma educacional, y el
malestar de los movimientos "altermundistas" que resuenan en las
calles y redes sociales de todo el mundo: "otro mundo es posible",
necesita esbozar los contornos educativos de su propuesta reformista, si no quiere
ser una simple queja sin ninguna alternativa.
Será mera utopia o
podrá hacerse realidad? El deseo utópico e indeterminado de "otro mundo es
posible", y pra el una "educación diferente", necesita la
formulación utópica (eu=bueno, topos=lugar) de "otro mundo mejor" y
una "educación mejor". Y esto solo se puede hacer desde la esperanza
que nos mueve tanto como de la necesidad.
La reforma
educacional en Chile, si quiere ser verdaderamente estructural, necesita
vislumbrar hacia donde vamos. Realmente que esperamos?
Nadie duda hoy de
que nos encontramos inmersos en un cambio de época y que la sociedad avanza a
un ritmo vertiginoso. La pregunta es: Cambio de rumbo, como dicen algunos?
Pero, hacia donde? Quien lleva las riendas del caballo? de la reforma que , a
juicio de muchos, parece correr desbocado? A otros les parece que retrocede o
se queda estancada.
En esta situación,
para que realidad debemos educar? Para el presente? Para el futuro previsible?
Para el futuro deseable?
Nuestro proyecto
educativo tendrá que ser utópico o pragmático? O las dos cosas, si es que se
pueden conjugar? El campo de las nuevas tecnologías es un ejemplo evidente: lo
que “ayer” era impensable, es algo pragmático hoy. Desconocemos hasta donde
llegara las simbiosis del computador y el cerebro humano.
Hasta hace poco conocíamos el
funcionamiento del mundo, sabíamos como comportarnos, confiábamos en un
progreso que avanzaba hacia un mundo feliz basado en el tener”. Evidencias que
en este inicio del milenio han saltado hecho añicos. Por eso la ciencia actual
prefiere hablar de probabilidades mas que de leyes, la etica diluye sus normas
en acuerdos pragmáticos coyunturales y la esperanza que viajaba en el barco de
un progreso ascendente parece encallar en un “Finisterre” convertido en
escombrera de aparatos tecnológicos, que de un dia para otro son sustituidos
por otros mejores.
(Continua)
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