Altos índices de depresión y suicidios de niños en Chile
levantan alerta de la OMS
por EL MOSTRADOR 15 abril 2016
Altos índices de depresión y suicidios de niños en Chile
levantan alerta de la OMS
La organización ha señalado que la depresión es una
enfermedad frecuente en todo el mundo, se calcula que afecta a unos 350
millones de personas. "En el peor de los casos puede llevar al suicidio.
Cada año se suicidan más de 800.000 personas, y el suicidio es la segunda causa
de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años", explica una resolución del
organismo internacional.
Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), el 17% de los chilenos sufre de depresión, una de las tasas más altas a
nivel mundial, razón por la que solicitaron a nuestro país que se genere una
"ley de salud mental".
Chile lidera el ranking mundial por esta enfermedad y es una
de las dos naciones, junto con Corea del Sur, en que la tasa de suicidio de
niños y adolescentes aumenta cada año en vez de disminuir.
La organización ha señalado que la depresión es una
enfermedad frecuente en todo el mundo, se calcula que afecta a unos 350
millones de personas. Es una enfermedad distinta de las variaciones habituales
del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de
la vida cotidiana y "puede convertirse en un problema de salud serio,
especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y
puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y
familiares".
"En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Cada
año se suicidan más de 800.000 personas, y el suicidio es la segunda causa de
muerte en el grupo etario de 15 a 29 años", explica una resolución del
organismo internacional.
Aunque hay tratamientos eficaces para la depresión, más de
la mitad de los afectados en todo el mundo (y más del 90% en muchos países) no
recibe esos tratamientos. Entre los obstáculos a una atención eficaz se
encuentran la falta de recursos y de personal sanitario capacitado, además de
la estigmatización de los trastornos mentales y la evaluación clínica inexacta.
Otra barrera para la atención eficaz es la evaluación errónea. En países de
todo tipo de ingresos, las personas con depresión a menudo no son correctamente
diagnosticadas, mientras que otras que en realidad no la padecen son a menudo
diagnosticadas erróneamente y tratadas con antidepresivos.
La carga mundial de depresión y de otros trastornos mentales
está en aumento. En una resolución de la Asamblea Mundial de la Salud, adoptada
en mayo de 2013, se abogó por una respuesta integral y coordinada de los países
al problema de los trastornos mentales.
"La inversión en lo que es prevención tiene como rédito
cuatro veces más en elementos como productividad laboral y el bienestar de los
trabajadores. El porcentaje de población que tiene es del 17 por ciento y es
por eso que se consideró que es necesario hacerlo, contar con una ley",
dijo a Cooperativa el representante en Chile de la OMS, Roberto del Águila.
Por su parte, Alejandra Lemus, presidenta del Colegio de Psicólogos,
explicó que los problemas de salud mental son responsables del 26% de las
licencias médicas en el país. "Cuando existe una enfermedad del tipo
mental (...) es vista a veces con sospecha o se presume que son medio extrañas
y se hace un sobrediagnóstico, o las isapres empiezan a cuestionar algunas
cosas puntuales porque en definitiva no es algo objetivo, es algo más
subjetivo".
Rendimiento de inversiones en tratamientos supera
ampliamente los costos
El nuevo estudio calcula los costos y los resultados
sanitarios en 36 países de ingresos bajos, medios y altos en los 15 años que
van de 2016 a 2030. Los costos estimados de la ampliación del tratamiento,
principalmente el asesoramiento psicosocial y los medicamentos antidepresivos,
se elevan a US$ 147.000 millones. Sin embargo, los beneficios superan
ampliamente los costos. Se calcula que la mejora de la participación y la
productividad laboral en un 5% supone un beneficio de US$ 399.000 millones, y
la mejora de la salud otros US$ 310.000 millones.
Pese a ello, las inversiones actuales en servicios de salud
mental son muy inferiores a lo necesario. Según la encuesta para el Atlas de
Salud Mental de la OMS 2014, los gobiernos gastan por término medio un 3% de
sus presupuestos sanitarios en salud mental, cifra que oscila entre menos de un
1% en los países de ingresos bajos y un 5% en los de ingresos altos.
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